¿Sabes?, crees que eres caso perdido, pues lo volviste a hacer, si, aquello que dijiste que no volverías a hacer o aquello que hasta hoy creíste que lo tenias controlado, pero te diste cuenta que no.
Te sientes mal, muy mal, hay un sentimiento de inconformidad en tu vida, quisieras regresar el tiempo para no hacerlo, y es que el hecho de haberlo hecho te ha entristecido.
No tienes ni el valor de levantar tu rostro al cielo, y es que si pudieras esconderte de Dios lo harías, pero sabes que no lo puedes hacer y que Él fue el primero en enterarse de tu falla.
¡Vaya!, como duele fallar, ¿No?, de haber sabido el dolor que esto te iba a causar o la frustración que ahora te gobierna, seguramente no lo hubieras hecho, sin embargo lo hiciste.
En momentos como esos no hay palabras para tratar de defender lo indefendible, nadie te obligo, simplemente lo hiciste dejado llevar por una emoción del momento o una decisión impulsada por sentimientos y no por la razón.
